15 dic. 2010

Louis Malle y el Jazz

Antes de popularizarse en Hollywood, el jazz fue mejor recibido por el cine francés de principios del siglo XX.

A pesar de ser uno de los mayores aportes estadounidenses a la cultura, el jazz no era un invitado frecuente en los primeros días del cine sonoro -aunque "El cantante de jazz" fue un gran éxito de taquilla que saneó las finanzas de la Warner Bros en 1927-.

Con el tiempo, la música que salió de los burdeles de Nueva Orleans ganó espacio en las pantallas y, si bien su presencia no ha sido muy extensa en la historia del cine, el jazz, cuando ha podido, ha aprovechado sus oportunidades en los teatros.

El jazz y las películas de Louis Malle nunca han sido productos de distribución masiva. Los dos tienen ese aire de ser algo conocido y muy Jazzlosophy, pero a la vez marginal, y también tienen, en muchos casos, más ambiente que contenido. Malle (1932-1995) era un apasionado del jazz y solía utilizarlo en sus películas, no sólo como banda sonora, sino como parte de la historia. En Le Souffle au Coeur (El soplo en el corazón) el personaje principal es un joven corista que se roba un disco de jazz, y en Pretty Baby, la película que mostró a Brooke Shields en 1978 como una niña que creció en un lupanar de Storyville, Nueva Orleans, en el que descubre su sexualidad en un ambiente cargado de ragtime y jazz.

Sin embargo, el punto máximo de acercamiento entre el jazz y la obra del director francés llegó en 1958, cuando apenas dirigía su segunda película, Ascenseur pour l'échafaud (Ascensor al cadalso). Miles Davis se encontraba en París en esa época y Malle le propuso que hiciera la banda sonora. El trompetista vio la película sin música una sola vez. Después, mientras la proyectaban por segunda ocasión, Davis empezó a improvisar sobre lo que veía en la pantalla y el resultado fue la banda sonora que quedó grabada. Aunque el trabajo no es una de las obras fundamentales de Miles Davis, lo que hizo con la cinta de Malle da cuenta de la rapidez de su creatividad. En cuanto a Malle, una de las figuras prominentes de la nueva ola francesa, aún tenía por delante otras 24 películas por realizar.

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