10 jun. 2011

La canción de los viernes: "Strange Fruit"

Billie Holiday era frontal. La sutileza no era lo suyo. Cantaba como hablaba y toda su vida luchó para cantar lo que quería cantar, y en la forma en que quería cantarlo.

Difícilmente “Strange fruit” hubiese sido el suceso que fue si lo hubiese cantado otra artista.

La historia dice que Abel Meeropol, un profesor judío de origen ruso afiliado al Partido Comunista de los Estados Unidos, vio una foto de los linchamientos de Thomas Shipp y Abram Smith en el sur de los Estados Unidos y que la impresión lo llevó a escribir el poema “Bitter Fruit”, que publicó bajo el seudónimo de Lewis Allan.

Más tarde musicalizó el poema y se convirtió en la canción “Strange Fruit”, que la esposa presentó en una asamblea de profesores de Nueva York popularizándose entre los círculos de la izquierda estadounidense.

La canción llega a manos de Billie Holiday que la llevó a recordar como su padre murió de neumonía, mientras era rechazada su admisión en varios hospitales de Dallas.

La primera vez que la cantó en vivo hubo un breve silencio, luego la audiencia, pasmada por el impacto, encontró alivio en el aplauso. Columbia Records se negó a grabar la canción por temor a un boicot en el sur, pero Milt Gabler, propietario de su propio sello Commodore Records lo registró el 20 de abril de 1939.

Del otro lado del disco se grabó “Fine and Mellow” que terminó siendo un hit popular, mientras que “Strange Fruit” se convirtió en una canción de culto.

Josh White, Abbey Lincoln, Carmen McRae, Nina Simone, Sting, UB40, Shirley Verrett, Tori Amos y Cassandra Wilson son algunos que grabaron e interpretaron "Strange Fruit".

La canción también fue objeto de un libro y un documental ya que se la considera la madre de las canciones de protesta con solo tres versos que yuxtapone a un hermoso paisaje con la escena del linchamiento; el olor de las magnolias con el de la carne quemada; y el de  las  flores con los cadáveres colgados.



La letra de “Extraño fruto”
Árboles sureños cargan extraños frutos,
Sangre en las hojas, y sangre en la raíz,
Cuerpos negros se balancean a la brisa sureña
Extraños frutos penden de los tuliperos.

Escena pastoral del galante sur,
Los ojos saltones y la boca retorcida,
Perfume de magnolias, dulce y fresco,
Y el repentino olor de carne quemada.

Aquí está el fruto (que alardea coraje) para que arranquen los cuervos,
Para que la lluvia tome, para que el viento chupe,
Para que el sol descomponga, para que los árboles suelten,
Esta es una extraña y amarga cosecha.

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