12 sept. 2012

Como iniciar un diario personal

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En el blog de Alejandro Rozitchner, 100 Volando, me encontré con un interesante post acerca de como comenzar a llevar un diario personal.

Lo replico tal cual sin tocarle una sola coma.

1. Comprar un cuaderno que te guste, cómodo de llevar (recomiendo tamaño escolar y no universitario). Ese cuaderno va a ser el cuaderno dedicado al diario y no se lo puede usar para ninguna otra cosa ni se le pueden sacar hojas ni nada. Tiene que estar a salvo de las miradas indiscretas de las demás personas, porque aunque no vaya uno a poner allí nada secreto (y lo más probable es que haya cosas muy íntimas) es importante saber que se trata de algo que es estrictamente privado.

2. La consigna fundamental es escribir un poco cada día. Mientras más mejor. No importa sobre qué escribas, importa que escribas todos los días. Si no podés todos los días no importa, varias veces por semana, o lo que puedas. Si uno no está dispuesto o no tiene ganas no importa, el ejercicio funciona mejor si uno logra cierta constancia, aunque para escribir a veces haya que vencer cierta inercia.

3. ¿Sobre qué escribir? Sobre cualquier cosa, sobre todo. Lo que pensás, lo que hacés, lo que hiciste, lo que soñaste, lo que querés, cosas que pasaron en tu trabajo, en tu familia, en tu relación amorosa. Podés escribir sobre una película que viste o sobre un programa de televisión o de radio, sobre tus sesiones de análisis si las tenés, sobre algo que estás leyendo o simplemente describir cómo te sentís en ese momento.

4. ¿Para qué hacerlo? Para darle consistencia a tu voz personal, para dejar que surja, que piense, que elabore, que se haga oír. Para contrarrestar con este diario personal el peso aplastante que puede tener el diario de las noticias sociales. Para que la escritura piense y haga surgir ideas necesarias, enfoques personales. Para hablar por sí mismo. Para plantearse preguntas e intentar responderlas. Para decir por escrito lo que uno no sabe cómo decir en voz alta. Para jugar, para desplegar visiones, para buscar soluciones. Para sentir el placer de trazar palabras en el papel.

5. No importa tanto el texto que resulte de esta experiencia sino la experiencia misma. No hay que preocuparse de si lo que uno pone está bien o está mal, porque lo que importa es dejar que la escritura vaya fluyendo. Nada de lo que uno pueda escribir en su diario puede “estar mal”. En ese sentido es un ejercicio de auto aceptación. Y si, como pasa a veces, uno se ensaña con determinados problemas y se pone repetitivo, es porque esa actitud está presente también fuera del diario. A lo sumo la escritura cotidiana del diario permitirá ir “amasando” el problema hasta lograr reducirlo, ablandarlo, modificarlo.

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